Abuelo, ¿me explicas el presente?

Abuelo, ¿me explicas el presente?

Michel Serres ha escrito Pulgarcita para ayudar a los jóvenes a adaptarse a la sociedad y para ayudar a los mayores a adaptarse a los jóvenes

Hace cinco años, los jóvenes de casi toda España llenaron las plazas de sus ciudades para gritar que los políticos ya no les representaban. Los medios los bautizaron con el nombre de indignados y un libro se convirtió en la bandera de estos movimientos sociales: Indignaos, de Stéphane Hessel, un ex diplomático francés y ex combatiente de la resistencia que pasó gran parte de la Segunda Guerra Mundial en campos de concentración y que entonces tenía 93 años.

A pesar de encontrarse al final de su vida (murió tres años después), Hessel hablaba el mismo idioma que los miles de jóvenes que apenas estaban empezando a construir la suya. Y no sólo eso, los animaba a enfadarse con un mundo que permite que los poderes financieros decidan nuestro futuro. El prólogo de la edición española lo firmó, también a los 93 años, el escritor, humanista y economista José Luis Sampedro.

Dos ancianos hablando de jóvenes. Dos ancianos hablando con jóvenes, entendiéndolos y siendo, en cierto modo, sus referentes intelectuales. Como Manuela Carmena, la exjueza de 71 años que se ha convertido en alcaldesa de Madrid y que ha congregado a cientos de jóvenes en sus mítines.

Michel Serres también es un abuelo que habla de jóvenes. Es filósofo e historiador de las ciencias, tiene 84 años y ha publicado Pulgarcita (en honor a la generación que lo hace todo con los dedos), un libro en el que analiza meticulosamente, pero también con mucha naturalidad y sencillez, los cambios que conllevan las nuevas tecnologías en las generaciones actuales. Serres no habla de Twitter, Google ni Youtube. Ni de nativos o inmigrantes digitales. Va más allá y dice que, a raíz de Internet, ha nacido un nuevo ser humano. “Un ser humano que piensa de otra manera porque el mundo en el que vive es diferente y que no podemos valorar de acuerdo con los criterios de un mundo que forma parte del pasado”.

Serres sostiene que la irrupción de la tecnología es comparable al impacto social que supuso el Imperio Romano

En una sociedad donde el conocimiento está al alcance de todos, no se necesitan portavoces. Y lo que antes era colectivo, ahora, está conectado. Serres sostiene que la irrupción de la tecnología es comparable al impacto social que supuso el Imperio Romano o el Renacimiento y, por ello, defiende que la generación que ha crecido en la sociedad global de las redes sociales está destinada a transformar el mundo.

En 123 páginas, Serres dibuja el contexto mutante en el que vivimos desde la llegada de Internet y los cambios en la manera de pensar, de aprender, de relacionarnos, de trabajar. “Es una de las rupturas históricas más importantes desde el neolítico”, afirmaba en una entrevista en el diario Ara.

Por eso piensa que la generación nacida en este nuevo mundo es otro tipo de ser humano y que sólo desde este enfoque podremos empezar a entenderla. Serres dice que escribió Pulgarcita para ayudar a los jóvenes a adaptarse a la sociedad y para ayudar a los mayores a adaptarse a los jóvenes. De nuevo, un hombre que tiene más pasado que futuro nos explica el mundo en el que vivimos y mira a los jóvenes sin fruncir el ceño.

En su libro hay una frase que han dicho o escrito con éstas u otras palabras tanto Stéphanne Hessel como José Luis Sampedro y Manuela Carmena: “Las instituciones actuales están creadas en un mundo que ya no existe, al igual que las políticas. Hay que reinventarlo todo, construir una democracia participativa para una multitud que es anónima pero individualizada “. Coincidencia o cosas de la edad?

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