ALCALDE DE JUN: “Sólo un gobierno en red puede beneficiarse de la inteligencia colectiva”

ALCALDE DE JUN: “Sólo un gobierno en red puede beneficiarse de la inteligencia colectiva”
DIGERATI: José Antonio Rodríguez Salas. Experto en: redes sociales aplicadas a la política. Currículum: Alcalde de Jun, un pueblo de 3.500 habitantes, a tres kilómetros de Granada. Su cuenta de Twitter @JoseantonioJun tiene 384.000 seguidores, muchos más que sus compañeros de partido (el PSOE) e incluso que su líder, Pedro Sánchez. Con la implantación de la teledemocracia y el uso masivo de las redes sociales, ha convertido a Jun en una localidad pionera a nivel internacional en iniciativas de gobierno abierto y horizontal. Tanto él como los trabajadores del Ayuntamiento interactúan constantemente con la ciudadanía e incluso el MIT ha alabado su modelo y pretende extrapolarlo a grandes núcleos urbanos. 

 

¿Cómo se convierte Jun en un referente en el uso de las redes sociales?

Nosotros teníamos una trayectoria muy potente en la puesta en práctica de la participación horizontal. Estábamos trabajando en red antes de que existieran las redes sociales. Teníamos una comunidad virtual, Ciudad Futura Jun, en la que la ciudadanía se encontraba, participaba y construía una sociedad de gobierno horizontal. Por eso, cuando en 2007 apareció la primera red social, Facebook, nos sentimos muy identificados con ella porque se parecía mucho a lo que estábamos usando. La gente sintió esa red como algo cercano y familiar. Más tarde, gracias a una charla con Andreu Buenafuente antes de entrar en el plató de su programa, me di cuenta de que Twitter era la sociedad del minuto. Él decía que Facebook le aburría y yo le respondía que era allí donde estaba la gente en ese momento. Sin embargo, después de hablar con él, vi claramente que Twitter era el sitio donde se hacían preguntas rápidas que requerían respuestas inmediatas.

Y en ese momento, el proceso dio un vuelco.

Sí, porque la sociedad del minuto rompe el esquema de la política. Un estudio del Massachussets Institute of Technology (MIT) hecho en Jun muestra cómo, gracias a este modelo de participación constante, el pueblo ha pasado de tener un gobierno piramidal -el alcalde, los concejales y así bajando hasta la ciudadanía- a tener un gobierno en red en el que, poco a poco, la persona que estaba en la cúspide -en este caso, yo- se confunde con el resto de la gente porque todo el mundo habla y se relaciona con todo el mundo. Y todo el mundo lo ve. Hay teledemocracia.

¿Tuvisteis resistencias a la hora de emplear las redes sociales cuando todavía se sabía poco de ellas?

En Jun, no. La resistencia fue externa. Hubo muchos socialmeda y gurús de la comunicación que se reían de nosotros, sobre todo cuando en 2009 hice que todos los trabajadores públicos tuvieran una cuenta de Twitter para que su trabajo fuese valorado. ¿Quién valora el trabajo de un barrendero en Madrid? Nadie. Pero cuando los barrenderos se ponen en huelga y la ciudad está hecha un asco, la gente ve lo importante que es ese trabajo. Quise dar valor y visibilidad a esos trabajadores. En Jun, un ciudadano escribe en Twitter que una farola está fundida. Acude el electricista, que también lo cuenta en Twitter y finalmente, el ciudadano cuelga una foto con la farola luciendo. De este modo, en la sociedad del minuto se visibiliza al político, al funcionario y al ciudadano y cuando eres visible, te sientes importante, y eso funciona.

“En 2009 hice que todos los trabajadores públicos tuvieran una cuenta de Twitter para que su trabajo fuese valorado”

Si tuvieras que elegir una acción o una campaña exitosa de Jun en las redes, ¿con cuál te quedarías?

Con todo, porque la sociedad del minuto es todo. Los políticos tenemos tendencia a hacer algo importante en la vida una sola vez, pero nosotros todos los días somos importantes porque todos los días decidimos cosas.

¿Se ha roto así la brecha digital en el pueblo?

La brecha digital se rompió en 1999, cuando Jun se convirtió en el primer pueblo en declarar Internet como Derecho Universal para que no hubiera inforicos e infopobres. Al principio, decidimos formar en Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) a la gente mayor del pueblo porque pensamos que si ellos se ilusionaban, teníamos medio camino hecho con el resto de habitantes. En esa época no había banda ancha, así que pusimos latas de patatas Pringles ( son las mejores antenas wifi que hay) en las ventanas del centro de formación y con ellas recibíamos la señal del Ayuntamiento. Algunos bancos nos prestaron ordenadores viejos y así creamos nuestra primera red wifi. Gracias a eso y a la comunidad virtual en la que trabajábamos se rompió la brecha digital.

Sueles decir que las redes sociales también nos están enseñando a quejarnos.

¡Claro! Es que no sabemos quejarnos. Cuando tenemos un problema con la Administración, vamos al bar, maldecimos al política de turno, pero no resolvemos nada porque el problema sigue ahí. En un gobierno horizontal como el nuestro, la queja es diaria y eso es un privilegio porque permite utilizar la inteligencia colectiva.

“La sociedad del minuto rompe el esquema de la política y el alcalde se confunde con la ciudadanía porque todo el mundo habla con todo el mundo”

¿A qué te refieres?

Es muy fácil que un dirigente político se equivoque, pero cuando en un tema participa toda la sociedad, es más difícil equivocarse. Además, si cometemos errores, hay más ganas de resolverlos porque sentimos que estamos todos en el mismo barco. Pero sólo un gobierno en red y horizontal puede beneficiarse de esa inteligencia colectiva.

¿Dónde queda la transparencia en esta teledemocracia?

En el corazón de todo el proceso. En Jun lo retransmitimos absolutamente todo a través de la plataforma Periscope, desde un pleno hasta las tareas de extinción de un incendio.

Como político experto en redes sociales, ¿qué tal usan los líderes de los partidos sus cuentas de Twitter?

Mal, no saben hacerlo. Se limitan a publicar teletipos de 140 caracteres basados en las directrices que marca el partido. Yo lo uso para todo, escribo anécdotas de mi vida diaria que no tienen que ver con mi trabajo, y eso es básico porque la gente quiere conocer a la persona que hay detrás del político. Para lanzar mensajes políticos ya están los mítines y las ruedas de prensa.

Con 384.000 seguidores en Twitter, muchísimos más que sus compañeros de partido, se habrá convertido en el gurú del PSOE.

Bueno, le hice la campaña a Pedro Sánchez. Me retiré cuando ganó las primarias por motivos personales, pero volveré a llevarle la campaña ahora, para las generales, porque hay que ponerse las pilas.

¿Cuál es el partido que mejor lo hace en Twitter?

Sin duda, Ciudadanos.

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