Así enseña el mejor maestro de España

Así enseña el mejor maestro de España

César Bona basa sus metodologías en la empatía

“Me dan igual los dieces que saquéis en los exámenes si no sois buenas personas. Lo que me importa es que seáis buenas personas y tratéis a los demás con respeto. Después os exigiré todo lo demás”. Así se presentó el primer día de clase en una escuela de Muel (Zaragoza) el señor César Bona, uno de los 50 mejores maestros del mundo, según el Global Teacher Prize, el premio Nobel de los profesores.

Mucho antes de ser nombrado mejor maestro de España, su metodología ya se basaba en la empatía, en su capacidad de detectar qué necesitan los alumnos y qué los puede motivar. Consciente de que “es difícil enseñar a alguien que no conoces”, este aragonés de 43 años se acerca a los alumnos preguntándose qué puede aprender de ellos. “Si, como maestros, queremos enseñar, no podemos dejar de aprender”, explica en La nueva educación. Los retos y desafíos de un maestro de hoy (Editorial Plaza y Janés): “Nos empeñamos tanto en enseñar a los niños que nos olvidamos de invitarlos a aprender”.

Internet es un océano, donde puedes encontrar tesoros pero también latas oxidadas”

Bona es un saco sin fondo de pasión, de creatividad, de sensibilidad, de actitud, de motivación. Combatió el absentismo escolar haciendo que los alumnos de una clase le enseñaran a tocar el cajón flamenco y fomentó la cohesión en una aula montando una película de cine mudo en la que los protagonistas eran dos alumnos que no se hablaban.
Nos gusta y os recomendamos su libro porque es un profesor que vive y enseña en el siglo XXI, porque rompe los moldes de la metodología tradicional, porque escucha a los alumnos y porque reivindica el sentido crítico en el uso de las nuevas tecnologías. Hay un párrafo del libro que ilustra de manera excelente lo que entendemos por alfabetización multimedia.

“Antes, cuando yo estudiaba en la escuela, el libro era nuestra única ventana al mundo y lo que leíamos era lo que teníamos que repetir, la verdad universal. Ahora, sin embargo, contamos con una herramienta fabulosa: internet. Tenemos la posibilidad de enseñar a los alumnos a investigar, de invitarlos a investigar. También es el momento de decirles que internet se parece a un océano, donde puedes encontrar tesoros pero también latas oxidadas. Tenemos que enseñarles a comparar la información, a contrastarla, a ser críticos con aquello que leen”.

“Los niños no son los adultos del mañana, sino los habitantes del presente”

Lo mejor de todo es que César Bona no es un teórico, sino que todo lo que cuenta lo ha puesto en práctica. En Muel, un pueblo de 1.400 habitantes, llegó un circo y Bona hizo que los alumnos lo investigaran y se preguntaran qué es un circo, qué implica, cómo viven los animales… Un experimento que derivó en El Cuarto Hocico, una protectora de animales virtual creada por los alumnos que ha ido creciendo y se ha extendido a otros pueblos.

A través de una actividad estimulante porque huía de la norma, los alumnos observaron su entorno, se informaron, se cuestionaron la realidad, contribuyeron a cambiarla y se sintieron protagonistas de un proceso. Tuvieron su primera experiencia como emirecs, es decir, como receptores y a la vez emisores de información. Participaron en la sociedad porque tienen mucho que aportar y mucho que decir.

Como dice César Buena, los libros son una herramienta fundamental, pero no son la guía de la vida. Los alumnos tienen que aprender cosas que no están en los libros. Se les tiene que motivar, se les tiene que estimular la creatividad y el sentido crítico porque “no son los adultos del mañana, sino los habitantes del presente”.

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