¿Por qué deberíamos usar YouTube en clase?

¿Por qué deberíamos usar YouTube en clase?

Algunos YouTubers superan en número de seguidores al de lectores de escritores de prestigio

Muy a menudo abusamos de lo que dicen los datos pero hay que reconocer que las cifras a veces impactan. Aunque resulta imposible hacer una fotografía fija, actualmente se calcula que YouTube es la tercera web más visitada del mundo, aglutina el 10% del tráfico de internet, tiene más de mil millones de usuarios únicos cada mes, registra más de 1.440 horas de video, recibe 2.000 millones de visitas y tiene 3.000 millones de visualizaciones diarias. Ahora mismo, está disponible en más de 40 idiomas y está presente en 25 países. Y en el caso de España, ocupa el décimo lugar en el ranking de número de visitas por países. Si tenemos en cuenta estos datos, pues, no sorprende que algunos se refieran a YouTube como la televisión planetaria. Pero YouTube es más que un medio de comunicación. Y por eso que nos interesa hablar aquí.

Es también una red social, un punto de encuentro para el conocimiento compartido y, sobre todo, una herramienta para el empoderamiento. YouTube nos permite dejar de ser receptores pasivos para convertirnos en emerecs y prosumers. Es decir, actuar al mismo tiempo como emisores y receptores, o como productores y consumidores de contenidos. O sea… que nos invita a comunicarnos y aprender de una forma activa! Pero nadie nace enseñado. ¿Cómo podemos utilizar todas las posibilidades que nos ofrece YouTube? ¿Qué podemos aprender a través de este canal? ¿Cómo nos podemos expresar?

El vídeo también debe ser entendido como un medio específico para vehicular información y conocimiento

En el ámbito educativo, YouTube ha supuesto una revolución. El conocimiento ya no se encuentra sólo en los libros ni entre las paredes de las grandes instituciones académicas, también circula a través de esta red en videos de todo tipo (desde tutoriales a clases virtuales) y se ha convertido en una fuente de educación no formal muy importante. En este sentido, podemos considerar que YouTube contribuye, según la definición de Pierre Levy, a la inteligencia colectiva. La teoría de este sociólogo es que en internet “nadie lo sabe todo, todo el mundo sabe algo, todo el conocimiento reside en la humanidad”. Es decir, que lo que no sabemos por nosotros mismos, ahora podemos ser capaces de saberlo gracias a lo que él llama “comunidades de conocimiento“. Y YouTube es un ejemplo.

Si aplicamos esta teoría a la escuela, nos podemos plantear: ¿por qué no implicamos a los alumnos en su proceso de aprendizaje y que busquen contenidos relacionados con lo que están estudiando en esta plataforma? ¿Por qué no hacemos que desarrollen algún punto del temario que trabajan en clase a través de un vídeo? ¿Por qué no les animamos a compartir conocimientos a través de este canal con alumnos de otras escuelas?

Pero hablar de YouTube es también hablar de un soporte de aprendizaje que, aunque no es nuevo, sigue generando muchas reticencias: el vídeo. El vídeo entró en las escuelas con los antiguos VHS y ya entonces demostró su potencial pedagógico. Pero hoy todavía sigue relegado a una fuente de información secundaria porque no tiene el mismo prestigio que el libro de texto (aunque éste sea digital). Esto parece grave en un mundo lleno de pantallas como en el que vivimos, donde las imágenes son omnipresentes en todos los soportes que utilizamos diariamente (ordenadores, móviles, tabletas …) y por eso quizás es urgente acabar con este prejuicio hacia la cultura audiovisual.

Nos guste o no, hoy, algunos YouTubers superan en número de seguidores al de lectores de algunos escritores de prestigio. Por lo tanto, no puede ser que hoy la alfabetización siga contemplando sólo la lectura y la escritura y deje de lado todos los lenguajes y formatos de comunicación actuales. El vídeo, por ejemplo, también debe ser entendido como un medio específico para vehicular información y conocimiento. Y como tal, debemos enseñar cuál es el lenguaje, el formato y los códigos de comunicación que utiliza. Porque no es verdad que las imágenes hablan por sí solas. Como cualquier texto, también están cargadas de intenciones. Para ello es necesario enseñar a leer imágenes.

Y sí, es verdad que sólo hace falta navegar un rato en YouTube para darse cuenta de que es, sobre todo, un espacio de ocio y una fuente de entretenimiento inagotable. Pero eso no significa que no se pueda utilizar con fines educativos y pedagógicas que resulten estimulantes para los alumnos a la vez que contribuyen al aprendizaje.

 

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